NUESTRA FE

Nuestra fe y práctica religiosa se basan en los valores de nuestro redentor Jesucristo, que nos enseñan a hacer el bien y a buscar la paz con todos. Así, entendemos nuestra religión como la vivencia cotidiana de la fe, porque creemos que la enseñanza de Cristo se practica y no sólo se predica. Proclamamos que la fe es voluntaria y que nadie debe sufrir violencia alguna por sus creencias.

Por ello, desde 1926 participamos en acciones de apoyo fraternal en beneficio tanto de miembros como de nuestros conciudadanos. Seguimos los principios bíblicos, dedicando nuestros esfuerzos a favor del bienestar de las comunidades: brindando alimentos y víveres a familias en situación vulnerable, auxiliando a las personas necesitadas en casos de desastres, promoviendo programas de alfabetización y otorgamiento de becas educativas, impulsando la superación académica en todos sus niveles, entre otras actividades.

Creemos que Dios ofrece a todos un camino de libertad y salvación, brindándonos comunión espiritual, paz al corazón, una vida de valores y respeto mutuo, así como una esperanza de vida eterna celestial. En efecto, el amor de Dios nos ofrece bendiciones tanto en la vida presente, como en la futura.

A lo largo de nuestra existencia, hemos sostenido como uno de nuestros objetivos la unidad y armonía familiar. La Biblia nos enseña que el amor y el respeto mutuo son los pilares básicos del matrimonio, y que la unidad de padres, hijos y familiares en general, es una cualidad distintiva de los hogares cristianos.